Viernes, 10 de noviembre de 2006
Los productos ecológicos garantizan el cultivo tradicional en contra del uso de fertilizantes, productos químicos y aditivos artificiales que merman la calidad y la cantidad de nutrientes.
Uno de los pilares básicos de una vida saludable es la alimentación. Una dieta equilibrada que cubra las necesidades energéticas y nutritivas puede prevenir ciertas alteraciones y enfermedades relacionadas con desequilibrios alimentarios pero, además, es una herramienta muy importante en los procesos de curación.
Sin embargo, una alimentación adecuada necesita de unos productos ‘vivos’ que no estén alterados genéticamente ni químicamente. La calidad de los alimentos pasa por el uso de semillas naturales, el cultivo biológico sin aditivos ni agroquímicos respetando los ciclos de la tierra y los tratamientos de conservación naturales, en otras palabras, una agricultura tradicional respetuosa con el Medio Ambiente.
Aspectos cotidianos
La inmediatez, los desplazamientos y la falta de tiempo que caracteriza a la sociedad moderna hace que la alimentación ocupe los últimos puestos en las prioridades del ser humano y deje su nutrición en manos de la comida rápida. Así, la industria alimentaria vio en este aspecto, junto a los alimentos mal denominados ‘bio’ que hasta hace poco se vendía como ecológicos, una importante fuente de ingresos.
Numerosos estudios de universidades apuntan que casi el 40% de las enfermedades cotidianas son provocadas por una mala alimentación o la escasa calidad de los productos. Estos datos y la concienciación de los consumidores han dado un impulso a la búsqueda de alimentos biológicos y de calidad. Y estos productos sólo se pueden obtener de una agricultura ecológica.
Al sistema tradicional
La agricultura ecológica es un sistema de producción agrícola y ganadero que concibe la explotación agraria como un todo y que, además, está basado en la utilización de técnicas respetuosas con el medio ambiente.
Este sistema prescindir de los agroquímicos de síntesis como los fertilizantes, los plaguicidas, etc., gracias a técnicas agronómicas, biológicas y mecánicas, tanto tradicionales como novedosas. Por otro lado, tampoco se utilizan los organismos genéticamente modificados.
En cuanto a la ganadería ecológica, ésta garantiza con controles el bienestar animal y el respeto de sus ciclos biológicos, además en la elaboración de los productos no se utilizan aditivos o conservantes artificiales.
Regulación
Los alimentos ecológicos son sometidos a rigurosos controles realizados por entidades autorizadas, tanto públicas como privadas, que se encargan de la inspección y certificación de los productos siguiendo el reglamento impuesto por la Unión Europea. Por eso, actualmente, cuando se encuentra en un producto los términos ‘ecológico’, ‘eco’, ‘biológico’, ‘bio’ y ‘orgánico’ se puede estar seguro que al menos el 95% de los ingredientes agrarios son ecológicos, ya que se tratan de términos protegidos y reservados.
Así, el etiquetado de los productos ecológicos es esencial y siempre se debe comprobar que aparezca el nombre o el código de la entidad de control autorizada, así como, en ocasiones, el logotipo europeo
En España, la producción y explotación de agricultura ecológica ha crecido en un 400%, la Región de Murcia es una de las comunidades a la cabeza en este tipo de producciones, sin embargo Alemania e Inglaterra lideran el consumo y la demanda de productos ecológicos mientras que los españoles y, en especial, los murcianos desconocen la calidad de estos productos y se sitúan a la cola en cuanto a consumo. Algo que seguro cambiará con el tiempo.
Por: Sylvie | Reportajes | Comentarios (0) | Referencias (0)
reflexiones, intentos, búsquedas y devaneos de una joven periodista
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com