Jueves, 16 de marzo de 2006
El camino hacia la plena utilización de las energías renovables es aún largo pero existen opciones y pequeñas acciones individuales
Las energías convencionales controlan nuestra vida hasta el punto de hacernos totalmente dependientes de ellas. El pánico se adueña temporalmente de nosotros cuando salta el automático o cuando simplemente ‘se va la luz’... vitrocerámicas, ordenadores, televisiones, cafeteras e, incluso, aparatos de respiración asistida dejan de funcionar y el mundo se para ante una situación de impotencia que puede traer fatales consecuencias.
Y el problema real surge cuando todo vuelve a funcionar. ¿Por qué? Simplemente porque olvidamos. Las energías que gobiernan nuestra sociedad de progreso y avance son energías fosilizadas y con una sentencia de muerte firmada.
Ahorro y cambio
El petróleo, el carbón y el gas no son infinitos y las centrales electricas, junto a su torres y transformadores, emiten una contaminación invisible pero hiriente que está levantando llagas en la opinión pública. Por lo que el ahorro de ésta y el uso de otras energías alternativas y, a su vez, limpias son una clara necesidad.
La sociedad, sensible ya al reciclaje y la separación de residuos orgánicos, necesita de un mayor concienzación en cuanto a las energías que mueven sus vidas. Un cambio en la mentalización de los ciudadanos supondría una alteración de su modo de vida y, como consecuencia, del resto del planeta.
Además de las actuaciones individuales de cada persona en cuanto al ahorro de energía y la sustitución de las energías convencionales por otras renovables convertidas en energías de primera orden, las actuales serían relegadas a un complemento de estas energías limpias. De manera que sólo se recurriera a ellas en tanto que el sol, el viento o el agua no fueran suficientes en un determinado momento.
Sin embargo, existen pasos que los ciudadanos no pueden dar ni impulsar solos sin que las grandes empresas, y los intereses que existen tras ellas, tomen partido. Es decir, si los posibles sustitutos del ‘oro negro’ existieran de una manera más accesible, la concienciación ciudadana haría el resto.
Un cambio en nuestra mentalidad y en la forma de hacer las cosas se refleja en nuestra sociedad. Las energías alternativas y renovables no sólo no contaminan y tienen un costo menor económico sino que además pueden acabar con los actuales conflictos y guerras generados por el control del poder energético.
Otro mundo posible
El camino que nos queda por recorrer en la Región de Murcia, y en general en España, es largo aún. Sin embargo, las cifras que hablan de instalaciones fotovoltaicas en la Región se han doblado en el último año.
Los incentivos de producción, de inversión y de desgravación fiscal por parte de las administraciones públicas y otras instituciones de carga social son un factor importante además de la concienciación social de los ciudadanos por el respeto y el ciudado del medio ambiente.
La formación profesional, la información y el asesoramiento es también una pieza clave para que aquellos que aún no se han atrevido a dar el paso final lo hagan, ya sea motivados por la filosofía medioambiental o por una economia de ahorro. La cuestión es que existen alternativas.
Por: Sylvie | Reportajes | Comentarios (0) | Referencias (0)
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