Jueves, 23 de febrero de 2006
Sin pretenderlo nos enfrentamos cada día al futuro, cada noche acabamos planeando cualquier tonteria del mañana, de mañana... la ropa, la hora del despertador, lo que nos dejamos pendiente de acabar del trabajo, la comida... Pero cuando los días pasan y te nacen nuevas inquietudes entonces es cuando de verdad te aterra el día después. ¿Hasta que punto debemos sentirnos afortunados de tener lo que tenemos?... ¿Dejarías que tus hijos heredaran este mundo, el nuestro?...
Nos acomodamos, agachamos la cabeza y ladeamos la mirada... y mientras tanto este mundo gira y gira sin que ninguno de nosotros levante la mano para decir "basta".
Por: Sylvie | Entre renglones | Comentarios (0) | Referencias (0)
reflexiones, intentos, búsquedas y devaneos de una joven periodista
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